domingo, 9 de octubre de 2016

Costa Rica

Rio Parismina  Costa Rica.
  Rio Parismina Costa Rica.
Loras harinosas Costa Rica.
Navegando por el río Parismina con el guia Julio.
Martinete cucharón o chacuaco. Fotografiado desde una embarcación en la orilla del rio Parismina.
Mono araña (Ateles geoffroyi paniscus). Su cola larga es prensil y le sirve para sujetarse y trasladarse por las ramas de los árboles. A diferencia del resto de los monos de la selva de Costa Rica, el mono araña no posee dedo pulgar.
Iguana verde (Iguana iguana). Ejemplar macho. Fotografiada desde una embarcación mientras nos desplazábamos por el rio Parismina. Son fáciles de ver debido a su gran tamaño y a que se solean y alimentan en lo alto de las ramas de los árboles. Su escasa población solo es abundante en la costa del Caribe. Viven en el suelo y sobre los árboles, cerca del agua de los rios. Son principalmente hervíboras en un 80% de su dieta y se alimentan de plantas, hojas, flores y frutas, en menor medida (20%)se alimentan de insectos, cucarachas, saltamontes, grillos (etc). Aunque existe la tendencia arraigada de su caza para el consumo humano entre algunos locales, su caza es ilegal.

Iguana verde (Iguana iguana). La hembra tiene la cresta mas pequeña o menos larga que que el macho (foto de abajo).
 Iguana verde (Iguana iguana). Las iguanas tienen un tamaño máximo de 180 cms y su cola suele medir 2/3 de su cuerpo. En la foto de abajo he contado hasta 14 iguanas en el árbol. Lugar "restaurante las iguanas" y tienda de regalos, Muelle San Carlos, provincia de  Alajuela. Foto desde el puente de la carretera. Un conductor detuvo su camión antes de entrar en el puente para que pudiera hacer las fotos, muy buena gente los costarricenses. Saludos desde mi blog.
Selva de Costa Rica.

viernes, 13 de mayo de 2016

AVES. (falconiformes y estrigiformes en la entrada de Aves Rapaces).

AVES 
Escribano cerillo (Emberiza citrinella) alimentando a los polluelos. La foto se hizo en un jardín privado, con el cuidado y el conocimiento necesario para no perturbar el desarrollo normal de la crianza de los los pollos. Las fotos se tomaron desde hide. Insectos (arañas), orugas y semillas componen la dieta de esta bella especie. La crianza de los pollos se desarrolló con toda normalidad.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Osa con tres oseznos. Cordillera cantábrica, Asturias.

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos). Todas las fotografías hechas con un telescopio Swarovski de alta calidad y una cámara Nikon D2XS más un recorte a alta velocidad y disparo por control remoto, desde una distancia entre 750 y 1.000 m. para no interaccionar en su hábitat.

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos)

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos)
 Oso pardo cantábrico (Ursus arctos)
 Oso pardo cantábrico (Ursus arctos)
 Oso pardo cantábrico (Ursus arctos)
Oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus). (Las fotografías fueron tomadas desde a lejanía con telescopio y sistemas adicionales de aumento para no molestar a los osos.)

martes, 1 de marzo de 2016

LÍQUENES

Ecología de los líquenes: Los líquenes son organismos que surgen de la simbiosis entre un hongo llamado micobionte y un alga o cianobacteria llamada ficobionte. Son organismos pluricelulares excepcionalmente resistentes a las condiciones ambientales adversas y son capaces de colonizar diferentes ecosistemas. Al ser una simbiosis entre alga y hongo, el hongo aporta protección contra la desecación y los rayos ultravioleta, el alga la capacidad de fotosíntesis. Los líquenes generan carbohidratos mediante la fotosíntesis (fotosíntesis oxigénica), reducen los niveles de dióxido de carbono y fijan el nitrógeno mediante el resultado de la destrucción de la materia orgánica nitrogenada (putrefacción de materia natural) formando un sustrato adecuado para los organismos vivos. Los líquenes son utilizados por diferentes especies de animales en la naturaleza. Las aves los utilizan para la cubrir la parte exterior de sus nidos y las ardillas la parte interior. Las aves tienen un papel importante en la dispersión de los líquenes, transportándolos a otros árboles y hábitats al adherirse a sus patas y plumas. Los lirones grises suelen ocupar en ocasiones los nidos de las aves. Agunas mariosas y polillas se añlimentan de líquenes. 

 Los líquenes, son verdaderos indicadores de la salud de un ecosistema.
Lobaria pulmonaria Reserva biológica de Muniellos.
En primer plano numerosos líquenes de Lobaria pulmonaria en el tronco de un roble albar (Quercus petraea), familia fagáceas. Es un liquen foliáceo grande, talo de color verde oliváceo en estado hidratado por su parte superior o de color pardo, profundamente lobulado, con depresiones ovales, nervios reticulados y por su parte inferior de color pardo claro con dichas depresiones ovales más blanquecinas. Hasta unos 20 cm de diámetro, en su mayor parte separado del sustrato. La L.pulmonaria vive preferiblemente en ambientes húmedos, con alta pluviosidad y en lugares con influencia oceánica. Esta planta es muy sensible a las toxinas medioambientales y se encuentra, por lo general, en bosques libres de contaminación. La presencia de la pulmonaria es un buen indicador de la salud de un ecosistema. La pulmonaria es un remedio efectivo para aliviar las afecciones respiratorias, posee propiedades antioxidantes y mucolíticas. La fotografía de la L. pulmonaria está hecha en el bosque de la reserva biológica de Muniellos.

Cladonia subulata Estos líquenes tienen podecios con escasas ramificaciones, alargados, pruinosos por los soredios (que contienen pruina, que es un polvillo ceroso que los recubren en parte). Los soredios son pequeños fragmentos de talo compuestos por hifas (filamentos fúngicos) de hongo y células de alga y conforman un tipo de estructura reproductiva asexual. Suelen estar desprovistos de copa terminal, de poseerla, dicha copa sería irregular e imperfecta. Los podecios o pequeños cuernos o tallos finos son generalmente de color gris-verdoso claro hasta blanco-grisáceo, de hasta 6 cm de altura, suelen ser simples o escasamente ramificados o bifurcados en el ápice, con los extremos agudos. 
Viven en lugares bien iluminados, en suelos pobres y ácidos, en zonas libres de vegetación. 
Los de la fotografía se hayan en la parte superior de un muro de grandes piedras, formando un pequeño tapete con musgos y líquenes característicos del suelo ácido del suroccidente de Asturias.

martes, 15 de diciembre de 2015

VÍBORA DE SEOANE


 Víbora de seoane (Vipera seoanei cantabrica).
Los reptiles presentan su máxima actividad cuando alcanzan una temperatura óptima como la que les proporciona el calor del sol, cualquier hora del día es adecuada para ver una víbora mientras haya una temperatura idónea de calor para mostrarse activa con temperaturas corporales comprendidas entre los 24 y 32ºC. Puede desarrollar también cierta actividad crepuscular o nocturna mediante el periodo estival si se dan las condiciones climáticas favorables.
Presenta un periodo de reposo invernal desde finales de Octubre o Noviembre hasta Febrero o Marzo, según las condiciones climáticas de cada año y de la altitud a la que se encuentra.

Podemos encontrarla debajo de troncos y ramas secas, entre piedras, al lado o enmedio de los caminos no muy transitados, entre la hierba verde o seca, ya sea en los prados de  montaña o en los de la costa, busca refugio entre los agujeros de los canchales y se solea en ellos, también la he observado enroscada debajo de los avellanos entre la hierba en un dia nublado y en los agujeros de los muros de piedras apiladas, en los senderos estrechos es habitual que salgan del matorral a solearse para aprovechar mejor el calor del sol.
Se pueden ver víboras cerca de las construcciones humanas de zonas rurales cuando se desplazan buscando refugio o alimento.
La primavera y el verano es la época más activa del año para las víboras. Las víboras copulan en los meses de Abril y Mayo. Las hembras alumbran en los meses de Agosto a Octubre, de 3 a 10 viboreznos. Normalmente se reproducen en años alternos. Los jóvenes alcanzan la madurez sexual a los 3 ó 4 años.
 Fijaos bien en la terminación de la cola, a pocos centímetros antes de terminarse, pasa de ser ancha a muy estrecha, no va gradualmente como en el resto de otras serpientes. Es muy notable este dato para identificar la víbora, independientemente del color o tonalidad que tenga. 
Si nos encontramos con una víbora no hay que matarla, ellas nos ven y se irán o se esconderán hasta que pase el peligro, siempre optan por la huída si se les da la oportunidad. Recordad que el veneno de las serpientes se utiliza en productos farmacológicos y medicamentos. 
Una víbora muerde a una persona solamente para defenderse antes de pisarla o si estamos demasiado cerca de ella por alguna razón. Antes de morder puede hacer un soplido bastante audible de advertencia.
La dieta de las víboras la componen los micromamíferos (ratones, topillos, topinos, musarañas, ratas), reptiles (luciones, lagarto verde, lagartija serrana, lagartija roquera, de turbera y de bocage), anfibios (ranas, salamandras y tritones) y pequeñas aves o pájaros del gran orden de los paseriformes.

Siempre es conveniente tener la costumbre de mirar bien antes de sentarnos, cuando queremos descansar durante un paseo por la montaña o simplemente cuando transitamos por los senderos, bordes de caminos o lugares donde hay matorral, ramas, troncos y piedras. Si tenemos la mala suerte de que nos muerda una, nunca hay que acelerarse y echar a correr pues el corazón se acelera y el veneno llegaría antes a los órganos, hay que tomarlo con cierta tranquilidad y llevar a la persona perjudicada pronto al hospital, pero sin acelerarla pues el corazón bombeará la sangre más deprisa. Se puede hacer un torniquete que no apriete mucho y dejar que fluya algo la sangre para que no se nos gangrene la articulación si se aprieta demasiado y comunicárselo al médico. Lo ideal, es poner un dedo cuando hacemos el torniquete para asegurarnos de no apretar demasiado. Tampoco se beben chupar las mordeduras para extraer el veneno. Las mordeduras de la víbora causan dolor, fiebre e inchazón pero no causan la muerte de una persona, salvo casos excepcionales de personas alérgicas al veneno. Los niños muy pequeños son más vulnerables puesto que tienen menor masa corporal. El veneno de una cria de víbora afecta lo mismo que el de una adulta y una vívora melánica (víbora negra) de la misma especie, tiene el mismo veneno que la variedad común (marrón).
Víbora de Seoane. Subespecie cantábrica (Vipera seoanei cantabrica) macho ♂. Aquí se aprecia el iris del ojo de color pardo dorado y la pupila con forma de línea vertical negra. Esta subespecie se caracteriza por su color pardo grisaceo con un zig-zag muy estrecho e interrumpido formando barras transversales. Su veneno es más tóxico que el de otras poblaciones. Los ejemplares melánicos son más frecuentes en poblaciones de montaña de la cordillera Cantábrica. Son la misma especie.
 Víbora de seoane (Vipera seoanei cantabrica). Aunque la víbora es muy rápida en cualquiera de sus posiciones, la postura de la foto superior es la posición de ataque que suele adoptar para morder a la víctima. 
La víbora se encuentra desde el nivel del mar hasta los 1.900m aprox. La víbora es una especie venenosa y su mordedura puede causar fuerte hinchazón y dolores agudos. Puede causar la muerte en casos extremos. Cuando nos encontramos con una serpiente hay que evitar su captura o manejo para evitar su mordedura. Ellas siempre optan por la huída si se les da la oportunidad. Su alimentación la componen los ratones, los topillos, las musarañas y otros reptiles como las lagartijas los lagartos, anfibios y pequeñas aves.

martes, 13 de enero de 2015

El rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva)


Un joven cabritillo se alimenta de la hierba que asoma junto a las rocas. Cuando se abre algún claro entre las nubes y entra algún rayo del sol, la nieve se derrite antes en contacto con la roca.
 Los rigores del invierno en los Picos de Europa no impiden a los rebecos buscar el alimento bajo la dura capa de nieve.
 Una hembra pasta con su cria de cuatro meses en los Picos de Europa.
 Rebeco hembra (Rupicapra pyrenaica parva). Rebeco de la cordillera cantábrica y los Picos de Europa.
 Rebeco macho (Rupicapra pyrenaica parva). Pelaje invernal. Muestra de la curvatura y anillos de los cuernos.
Una cría de cuatro meses rasca con su pata para descubrir los finos brotes de hierba. El invierno es muy duro para todos los animales en la montaña y los rebecos están perfectamente adaptados.
Las hembras que tienen crías del año se alejan un poco en busca de tranquilidad y pequeños brotes de finas hierbas que asoman entre la nieve.

Persecución de un macho lider de un harén de hembras a un rebeco intruso (1).
Persecución de un macho lider de un harén de hembras a un rebeco intruso (2).
El macho dominante a punto de dar alcance a su rival. El desgaste físico de los machos es muy acusado en la época de celo (3).

  Rebeco macho en celo. Este macho dominante de un harén de hembras obtiene información transmitida a través del viento y le mantendrá alerta ante otro macho que pretenda acercarse al grupo para copular con hembras. El lider no se dejará vencer fácilmente y luchará hasta vencer al adversario o ser derrotado por un nuevo lider.
Rebeco macho (Rupicapra pyrenaica parva), subespecie de los Picos de Europa. Foto: "Estampa invernal del rebeco de la cordillera cantábrica con los farallones de roca calcárea de fondo".
Un rebeco macho intruso huye a la carrera ante la presencia de un macho lider de una manada.


 Hembra de rebeco cantábrico con su cria del año. Fotografía realizada en condiciones de escasa luz, fuerte viento e intensa nevada. Picos de Europa.
 Rebeco macho escarba con su pata la nieve dura del suelo para recuperar el pasto que le mantendrá sus reservas durante el invierno.
 Cabritillo de 4 meses de edad. Los cabritillos no se suelen separar muchos metros de sus madres, están en plena época de aprendizaje y vigilados constantemente por sus madres. Basta con una postura de alerta, un balido o un lijero empujón de advertencia, si llega el caso, con una de sus patas o el cuerpo de su madre para enseñar a los pequeños a estar alerta en cada ocasión de peligro.

Macho de rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) en época de celo.
Rebeco cantábrico macho (Rupicapra pyrenaica parva). Los rebecos soportan bien el duro rigor invernal mientras tengan alimento, pero con grandes nevadas descenderán de las altas montañas para alimentarse de las finas hierbas en los pastizales de las laderas más soleadas.

Rebeco hembra (Rupicapra pyrenaica parva). En la población ibérica existen dos subespecies de rebecos, la pirenaica (Rupicapra pyrenaica pyrenaica) y la cantábrica Rupicapra pyrenaica parva). La cantábrica es de menor tamaño, apenas 75 cm de altura a la cruz y 20 a 25 kg de peso.
Rebeco hembra con su cria de 4 meses.